Proyecto AdoptaUno.org

Hola a todos.

Si habéis entrado en esta sección es porque, en primer lugar, habéis llegado a la página AdoptaUno.org, por lo cual os doy mi más sincero agradecimiento. En segundo lugar, os habéis interesado por el origen del proyecto, por lo cual debo dar una segunda ración de agradecimientos.

El objetivo de AdoptaUno.org es muy sencillo: poner a disposición de asociaciones protectoras de animales y organizaciones en pro de los animales de España una plataforma con la que dar difusión a los animales que tengan acogidos. Nuestra premisa es que a cuanta más gente lleguemos, más posibilidades de vaciar los refugios, y queremos pensar que en AdoptaUno.org lo hacemos lo mejor posible para llegar a la mayor cantidad de gente posible en este inmenso mar que es Internet.

El proyecto nació en primer lugar como una necesidad escolar: debía entregar un proyecto de cierta envergadura para poder completar mis estudios; sin embargo, no tenía idea de qué entregar y los días pasaban… hasta una tarde en la que vi a mis perros jugando.

Tengo a mi cargo dos podencos: Barry, mezclado con galgo, y Coco, mezclado con bodeguero, ambos perros de caza por sus razas pero que a la hora de la verdad no cazan ni un resfriado. Los podencos, y en general los perros de caza, son animales muy maltratados: al comenzar la temporada de caza son arrancados de sus madres para la actividad cinegética y ser abandonados al final de la temporada en carreteras, en medio de bosques… o algo peor.  Los que tienen más suerte son recogidos por asociaciones protectoras de animales y llevados a sus refugios para buscarles una familia que les den todo lo que sus “dueños” no han sabido darles… pero ahí se acaba su suerte en muchos casos, pasando años y años encerrados en jaulas esperando la oportunidad que nunca les llega debido a la fama de “salvajes” que tienen las razas cazadoras.

Barry nunca ha sabido lo que es pasar necesidad: lo recogí con apenas dos meses de edad y desde entonces nunca le ha faltado su cama rodeada de juguetes, su plato de comida y el de agua siempre llenos en el mismo sitio, una familia con la que jugar… y a veces un sofá donde dormir cuando nadie miraba. Sin embargo, Coco fue encontrado en un granero con dos meses comido por los bichos, con las costillas sobresaliendo y lleno de heridas. Sin duda su corta vida no fue nada fácil. Coco llegó a mi vida de pura casualidad ya que estaba buscando un segundo perro para hacerle compañía a Barry, que desde siempre le aterrorizaba estar solo, y mi mujer, uno de mis tres grandes amores actualmente, encontró la foto de Coco de pura casualidad; al ver su historia y su situación decidimos que él era la pieza que completaría mi hogar. Con mucho miedo, dos desconocidos y un perro con aproximadamente la misma edad lo metieron en un coche y se lo llevaron a una casa donde, sin saberlo, iba a comenzar una nueva vida

Por todo esto decidí que si tenía que embarcarme en un proyecto donde tuviera que invertir mi tiempo fuera por una buena causa: ayudar a animales como Coco, que cumplen una penitencia por el mero hecho de haber nacido, y que a cambio de salvarlos de un destino posiblemente trágico nos recompensan con su amor y su lealtad; y fue esa decisión el germen de AdoptaUno.org. Perros, gatos, conejos, iguanas, pulgas trapecistas… nunca sabes dónde encontrarás ese pedacito de felicidad que nos falta sin que a veces nosotros mismos lo sepamos.

Como reza una placa que me regaló mi madre de un viaje, “Un hogar sin perro sólo es una casa“.